Doblando la Luz: Refracción

 
 

Autor: Luis Ruiz Noguez

 “Y miré, y he aquí cuatro ruedas junto a los querubines, junto a cada querubín una rueda; y el aspecto de las ruedas era como de crisolito. En cuanto a su apariencia, las cuatro eran de una misma forma, como si estuvieran una en medio de otra. Cuando andaban, hacia los cuatro frentes andaban; no se volvían cuando andaban, sino que al lugar adonde se volvía la primera, en pos de ella iban; ni se volvían cuando andaban. Y todo su cuerpo, sus espaldas, sus manos, sus alas y las ruedas estaban llenos de ojos alrededor de sus cuatro ruedas… Y cada uno tenía cuatro caras. La primera era rostro de querubín; la segunda, de hombre; la tercera, cara de león; la cuarta, cara de águila… Cuando se paraban ellos, se paraban ellas, y cuando ellos se alzaban, se alzaban con ellos; porque el espíritu de los seres vivientes estaba con ellas”.

 Ezequiel (10.9-12, 10.14 y 10.17)

Ya William Shakespeare, en 1596 en King John, pone estas palabras en labios de Hubert: “Mi señor, dicen que fueron vistas cinco lunas anoche; cuatro estaban fijas y la quinta giró alrededor de las otras cuatro en un movimiento maravilloso”.

Un fenómeno similar al descrito por Shakespeare fue visto al norte de Siberia en 1976: “Cuatro soles brillaron al mismo tiempo el 25 de octubre en el cielo de una ciudad del norte de Siberia, reveló ayer aquí el diario ‘Industria Socialista’.

“Según el periódico, este fenómeno indica un próximo aumento de la temperatura, y fue observado por los habitantes de la ciudad de Dudinka, cerca del círculo polar.

“El diario explicó este fenómeno por la refracción de los rayos solares interceptados por cristales de hielo a gran altitud”.

El 20 de febrero de 1661, Johannes Hevelius (1611–1687), astrónomo danés, observó un maravilloso espectáculo en el cielo de Gdansk (Danzing) en el Mar Báltico. Hevelius dibujó su observación y le puso como título “Siete soles”, que en el dibujo se pueden identificar como pequeños círculos.

En el dibujo de Hevelius, el círculo mayor representa el horizonte. El Sol aparece a 26° sobre el horizonte. En el dibujo se pueden apreciar los halos de 22° y 46°, el Parhelia de 22°, un Arco Tangente Superior del Halo de 22°, el Arco Circumcenital y un Círculo Parhélico. Además se encuentran dos arcos que algunas veces forman parte del Halo de 90°. Este halo se conoce también con el nombre de Halo de Hevelius o Halo de Hevel. 

El 18 de junio de 1790, Johann Tobias Lowitz (1757–1804) describió un meteoro que comenzó a las 7.30 de la mañana, teniendo su máximo desarrollo a las 10.00 y desapareciendo a las 12.30 PM. El suceso ocurrió en San Petersburgo. A las 10.00 de la mañana la elevación del Sol era de aproximadamente 50°.

El 8 de marzo de 1920, Frank Bavendick, de Ellendale, Dakota del Norte, vio otro suceso similar.

J. R. Blake reportó otra observación durante la expedición australiana a la Antártica, de 1958 a 1959. Cuatro de los arcos vistos por Blake fueron identificados por Tricker.

La alta capa de nubes productora de halos precede con frecuencia al mal tiempo invernal. Son muchos los trabajos científicos sobre la posibilidad de considerar los halos como precursores de precipitaciones. Un estudio hecho a principios del siglo XX comprobó que solían producirse precipitaciones de 12 a 18 horas después de un halo de 22° y de 24 a 36 horas después de uno de 46°. Otro conjunto de observaciones, efectuadas durante un período de diez años, demostró que, en invierno, el 70% de los halos solares iban seguidos de precipitaciones en un plazo de 31 horas.

Un halo indica la presencia de cristales de hielo. Pero no todas las nubes de hielo producen halos. Además de la forma y el tamaño de los cristales se requiere la ausencia de turbulencia atmosférica, ya que los halos exigen una orientación definida de los cristales, además de la transparencia de la nube. Una alta concentración local frecuentemente suprime una parte del halo.

Desde el suelo, los halos se observan casi exclusivamente en los Cirrostratus o en Cirrus análogos a ellos. Hace mucho tiempo se creía que estos y los Cirrocúmulos eran las únicas nubes de hielo; conclusión imprudente bajo muchos aspectos. En efecto, los aviadores observaban frecuentemente halos en los Altostratus, que son quizá más favorables que los Cirrustratus para su formación. También se observan en las partes superiores de los Nimbostratus y aún en ciertas nubes que, vistas desde el suelo, parecen Fractocúmulos.

Los halos solares son muy comunes en primavera en el Hemisferio Norte, siendo marzo el mes más prolífico. En el Hemisferio Sur abundan a finales de otoño. Los halos lunares aparecen con mayor frecuencia en el Hemisferio Norte en enero, y en julio en el Hemisferio Sur. Algunos halos solares llegan a permanecer en el cielo hasta diez horas, pero en general, tanto los solares como los lunares no suelen durar más de dos.

Los halos son, en ocasiones, erróneamente llamados arco iris. Su color es bastante diferente al del arco iris: su parte interna adopta una coloración roja, y la externa puede ser azul o violeta con una iridiscencia nacarada. El arco iris primario tiene una coloración azul en su parte interna y es rojo en el exterior. Forma un arco de círculo de 42° de radio. El centro del círculo se encuentra exactamente al lado contrario del Sol. Debido a que el Sol debe encontrarse por debajo de los 42°, vemos el arco iris sólo en las mañanas o en las tardes. El arco iris secundario es menos brillante y sus colores aparecen en el orden inverso del primario: 51° para el rojo y 54° para el azul.

FÍSICA DE LOS HALOS

Los halos son vistosos fenómenos de un amplio rango de luces atmosféricas que resultan cuando la Luna o el Sol alumbran a través de nubes compuestas de cristales de hielo. Son arcos y anillos que aparecen alrededor del Sol o de la Luna rodeados de un campo blanquecino o amarillento. Se pueden ver durante unos cincuenta días al año, normalmente en verano. Aparecen cuando los cirros, finas nubecillas de hielo, flotan entre seis mil y diez mil metros de altura, formando anillos con los colores del arco iris. Estos fenómenos se deben a la refracción de la luz que pasa a través de estas nubes compuestas de cristales de hielo, a la reflexión de la luz en las caras del cristal o a una combinación de ambos efectos. Debido a esta particularidad este artículo está íntimamente ligado con el de “Fenómenos de Reflexión”.

El efecto de refracción da lugar a la separación de la luz en sus colores componentes. El fenómeno de reflexión da un color blanco, ya que la luz incidente no se descompone.

El fenómeno de los halos se puede dividir en dos grandes grupos de acuerdo con su coloración:

a)      Halos débilmente coloridos con los tintes del arco iris, en los cuales el rojo siempre es el más cercano al Sol. Ejemplos de estos son los halos de 22° y 46° de radio, los soles ficticios (Sundogs, Parhelios) del halo de 22° y otros.

b)      Halos sin color (blancos), que se deben a la reflexión de los rayos solares en las caras de los cristales de hielo. Ejemplos de estos son los Círculos Horizontales, los pilares, etcétera.

Según los centros meteorológicos cada año y en el mismo lugar aparecen entre 40 y 80 halos. Su formación ocurre con una intensidad cuadruplicada en comparación con el arco iris. 

Ciertos halos no hacen más que cortas apariciones. Hay especies que no han sido vistas más que una o dos veces, de modo que un observador, por más atento que esté, no podrá ver en toda su vida todas las especies conocidas. “En estos últimos años –escribía Louis Besson en 1909–, se han visto muchas clases de halos que nunca habían sido señaladas después de tres siglos de observación científica. Es probable, pues, que de las numerosas y variadas formas que pueden tomar, muchas nos serán durante largo tiempo desconocidas y, por lo tanto, la teoría permanecerá incompleta”.

La teoría es simple en su principio: los halos resultan de refracciones o reflexiones en los planos de los cristales de hielo. Esta hipótesis fue enunciada inicialmente por Edme Mariotte (1620–1684) en 1684; las primeras explicaciones se deben a Young, y el conjunto completo a Bravais (1847).

Aunque no siempre visibles, en los cielos con halos hay nubes de gran altura formadas por pequeños cristales de hielo, que pueden ser cirros (colas de caballo), cirroestratos o cirrocúmulos.

Los cristales de hielo pueden adoptar varias formas, de las cuales la más común es la de prisma. La luz que entra a estos cristales se refleja varias veces dentro de sus caras, por lo que se producen diversos patrones de halos. Los tipos de cristales que originan los halos son ciertamente los de formas regulares que poseen superficies planas bastante grandes y una constitución homogénea cuando actúan por refracción. Las agujas están, por consiguiente, excluidas; las laminillas y las estrellas de hojas largas pueden convenir para explicar algunos fenómenos. Los cristales de hielo son sistemas hexagonales que pueden tener muchas formas. Sin embargo, los halos aparecen sólo cuando están presentes ciertas formas cristalinas. Las principales son:

 

a)      Cristales en los que su eje principal está muy desarrollado en comparación con sus ejes secundarios, por ejemplo los prismas hexagonales, parecidos en su forma a los lápices. Algunas veces estos prismas poseen pirámides hexagonales (principalmente las truncadas) adicionadas a una o ambas bases.

 

b)      Cristales con su eje principal poco desarrollado, es decir, platos o placas hexagonales.

Cuando caen en la atmósfera, los cristales tienden a orientarse de modo que encuentren una máxima resistencia al aire.

Si los ejes principales tienen una orientación ya sea vertical u horizontal, tendremos halos rigurosamente orientados, cuya forma cambia la elevación solar. Si los ejes tienen una distribución al azar, los halos adoptan la forma de círculos con el Sol en su centro.

De cálculos teóricos (a decir verdad bastante incompletos), iniciados por Rayleigh, y de experiencias bastante insuficientes, realizadas principalmente por Besson en 1909, se deduce que los cristales toscamente simétricos con respecto a su centro de gravedad que caen en el aire en calma, tienden a tomar una posición horizontal si son muy planos o muy alargados; si el cuerpo es excéntrico, el efecto de la excentricidad se combina con el de las fuerzas hidrodinámicas, de tal manera que los cristales se orienten de modo que encuentren una máxima resistencia al aire.

Antes de pasar a interpretar físicamente los halos debemos decir que el ángulo de refracción de los cristales de hielo suspendidos en el aire determina el radio de los halos que aparecen en torno al Sol o a la Luna. 

Halo de 22°

El halo más común es el llamado Halo Menor, Halo ordinario o Halo de 22°. Consiste en una serie de arcos coloridos o en algunos casos círculos completos de un radio angular de aproximadamente 22° (21° 6” para el color rojo y 22° 4’ para el violeta) con el Sol o la Luna en el centro. Su diámetro angular es de aproximadamente medio grado. El anillo interno es de un rojo vivo, que pasa a blanco azulado en los bordes, es decir, los colores opuestos a la Corona de la que hablamos en otro artículo. Alrededor del halo el cielo aparece muy oscuro, mientras que en las cercanías del Sol es de un celeste brillante. A veces, a ambos lados del anillo se distinguen dos estelas de diversos colores.

El Halo de 22° se produce por la refracción de la luz que pasa a través de las caras laterales de los prismas hexagonales con sus ejes largos arreglados aleatoriamente en un plano perpendicular a los rayos del Sol o de la Luna. Los prismas pueden estar ligeramente degradados con tal que conserven intactas las caras laterales; dos caras no adyacentes y no paralelas que forman un ángulo de 60°. Estas caras refractan los rayos de luz de la misma manera como si hubiesen pasado por las caras de un prisma triangular. En un prisma de 60° el ángulo mínimo de desviación D es de 22° (diferentes ángulos de entrada producen sólo ligeras variaciones del ángulo de salida -22°-). Debido a que los ejes de los cristales no se encuentran perfectamente orientados en un plano, existe un ligero traslapamiento de colores, que produce una coloración pobre en los anillos externos, por lo que el azul, en ocasiones, no es discernible.

Si predomina la tendencia a caer horizontalmente, la parte superior o la parte inferior del halo son más marcadas. Esto ocurre principalmente con los prismas alargados, en particular con prismas “maclados”, que son más largos y más simétricos que los prismas puntiagudos.

La luz del Sol que pasa a través de una capa de cristales se desvía 22° alrededor de él, formando un círculo. La parte interna de este círculo es de color rojo y la externa de color azul.

 

Parhelia de 22°

Para obtener un halo completo es necesario que los cristales de hielo se encuentren distribuidos en todas las orientaciones posibles. Sin embargo, no siempre ocurre esto. Cuando la atmósfera está extremadamente tranquila, los cristales planos tienden a caer sobre sus bases horizontales. Cuando el Sol se encuentra a baja altitud, estos cristales están en la posición adecuada para refractar la luz solar a los lados del astro rey, produciendo fuentes de luz a ambos lados del Sol.

La porción del halo interno cuya altura es igual a la del Sol aumenta su luminosidad, llegando a ser tan brillante como el Sol mismo. El Sol aparece en medio de dos falsos soles que lo siguen como si fueran sus perros. Este fenómeno es conocido popularmente con los nombres de Faux Soleils, Falsche Sonnen, False Suns, Falsos Soles, Mock Suns, Sundogs o Perros de Sol (Falsas Lunas o Perros de Luna si se deben a este astro). Los científicos los llaman Parhelia y Paraselene, respectivamente. Son parte del halo de 22° y cada “mancha” está en la dirección de máxima luz o mínima refracción.

Estos Parhelia están coloreados como los halos: rojos hacia el Sol y azules en las partes opuestas a él. Algunos de ellos poseen una estela luminosa que se extienden del lado contrario del Sol, cuya longitud puede alcanzar un vigésimo de grado: es la cola del Parhelio. Esta estela es el resultado de la refracción de rayos de luz a ángulos mayores a 22° debida a la orientación de los cristales de hielo.

Cuando el Sol está a menos de 10° respecto al horizonte, el halo de 22° y el Parhelio de 22° prácticamente se superponen. A grandes alturas estos empiezan a separarse. A una altura de 60° sobre el horizonte, existe una separación de casi 28°.

Los falsos soles más brillantes se producen dentro del halo de 22° o en sus inmediaciones, y su distancia al halo aumenta a medida que el Sol se remonta.

Aunque tan magníficos espectáculos se dan a veces en las puestas o salidas de Sol invernales, son más frecuentes en los amaneceres fríos. En el Ártico y en el Antártico resultan, por supuesto, habituales. A medida que el Sol va elevándose, sus canes sales de los halos y toman el aspecto de cometas. Hacia el mediodía, la visión suele haber desaparecido, dejando que el verdadero Sol termine solo su curso celeste.

El brillo y nitidez de los parhelios depende de la cantidad y disposición de cristales de hielo. Los parhelios pueden ser de un color rojizo en la parte que mira al Sol, y tener forma alargada cuando cortan el Círculo Parhélico. En contados casos un parhelia del halo de 22° puede tener a la vez su propio halo, parte del cual pasa por la falsa imagen o muy cerca de ella.

Arcos Tangentes Superiores del Halo de 22°

Los cristales de hielo en forma de prismas hexagonales tienden a caer con su eje mayor en posición horizontal. Esto se puede comprobar fácilmente lanzando al aire trozos alargados de pasto. Esta orientación produce una concentración de luz en la parte superior del Halo de 22°. Esta luz forma los Arcos Tangentes Superiores del Halo de 22°. Estos arcos horizontales son más comunes que los verticales (Arcos de Lowitz). 

Cuando la altura del Sol alcanza los 40°, los arcos pueden soldarse, formando una curva cerrada que recibe el nombre de Halo Circunscrito.

Los primeros estudios científicos sobre este fenómeno fueron hechos por los alemanes J. M. Pernter y F. M. Exner a principios del siglo XX. 

Recapitulando. Los cristales distribuidos en todas las orientaciones posibles producen halos de 22°; los cristales planos producen los falsos soles; y los primas hexagonales en posición horizontal forman los arcos tangentes.

Arcos de Parry

Durante su viaje en busca de una ruta por el Norte (1919-1920), el naturalista y explorador inglés Sir William Edward Parry realizó estudios de la flora, fauna, geología, hidrología, meteorología y de la gente de esas regiones. También hizo varios dibujos de los halos que pudo observar. En uno de ellos describe un arco sobre el Sol (c en su dibujo) exactamente arriba de un arco tangente. Este fenómeno recibe el nombre de Arco de Parry en su honor.

Robert G. Greenler sugiere que estos arcos se dan tanto arriba como abajo del Sol, y se deben a los rayos del Sol que pasan a través de dos caras adyacentes de un prisma hexagonal que tiene no sólo su eje mayor orientado horizontalmente, sino también dos de dos caras están orientadas horizontalmente.

R. A. R. Tricker sugiere la existencia de cristales de la forma que se presenta en el dibujo, pero no se tienen datos acerca de la existencia de ellos.

E. C. W. Goldie y P. Putnins sugirieron diferentes métodos de nomenclatura para estudiar los Arcos de Parry.

De acuerdo con William Jackson Humphreys (1862– 1949) los cristales columnares o prismas hexagonales que tengan dos de sus caras horizontales producen, a diferentes alturas, una gran variedad de halos, entre ellos los Arcos de Parry. De acuerdo con él, los rayos 1 y 2 de la figura pueden producir Arcos de Parry bajos y altos, respectivamente.

 

Si volteamos esa figura haciéndola rotar un ángulo de 180° obtendremos otra forma estable de los prismas hexagonales y sólo los rayos 3 y 4 producirán halos interesantes.

Se han tomado diversas fotografías de este tipo de arcos. K. O. L. F. Jayaweera y G. Wendler presentan una tomada a una elevación del Sol de 25°. Greenler tomó otra a una elevación de 1.7°.

Arcos de Lowitz

También conocidos como Arcos Verticales del Parhelio de 22°. Fueron reportados por primera vez por Tobías Lowitz, quien los vio en junio de 1790, en San Petersburgo, Rusia. Son un par de arcos que se extienden a partir del Halo de 22° bajo el Círculo Parhélico y por arriba del parhelia. Son cóncavos hacia el Sol y con sus bordes internos rojos.

Los Arcos de Lowitz se producen cuando los ejes principales del cristal oscilan sobre la vertical. Ésta es una conformación rara en tales cristales, además de que en esta forma refractan menos la luz que llega a ellos.

La figura representa un halo de 22°; HH es el horizonte, S el Sol y S’S’ los Arcos de Lowitz, punteados bajo el horizonte.

La mejor explicación de este fenómeno la dio Tricker. Se deben a cristales planos que giran sobre su eje al caer (ver figura). Su eje permanece horizontal.

Halos de 46°

Además del anillo colorido del Halo de 22°, existe una banda difusa de luz blanca que corresponde a todas las refracciones diferentes a la mínima, pero es tan débil y uniformemente distribuida que, en ocasiones, es difícil apreciar. Éste es el halo llamado Extraordinario, Mayor o Halo de 46°, que es menos frecuente que el Halo de 22° y que consta de anillos rojos internos y azules externos, débilmente coloridos y de radio angular de 46°.

Este halo es producto de la refracción que sufren los rayos de luz al pasar a través de las caras de un prisma hexagonal, que forman un ángulo de 90°. Los rayos se refractan con un ángulo mínimo de desviación de 46°.

El halo de 22° es un gran halo con un diámetro angular de 44° y que ocupa gran parte del cielo. El Halo de 46° es un halo extremadamente grande, con un diámetro angular de 90°, aunque es más débil que el Halo de 22°.

Arco Circumcenital

 

Cuando un rayo entra por la parte superior de un cristal plano –que gira sobre su eje vertical– y sale por una de sus caras laterales, se forma un Arco Circumcenital. Éste es un gran arco de 90° que tiene su centro en el cenit (de ahí su nombre), es decir, el punto colocado exactamente arriba del observador.

 

Este halo se ve a 46° o un poco más sobre el Sol. Dura sólo unos pocos minutos –cinco, en promedio–, pero durante ese tiempo es tan brillantemente colorido, especialmente en la región cercana al Sol, que puede confundirse con un arco iris excepcionalmente brillante.

Ocurre más frecuentemente cuando la altura del Sol es de 20° y, a veces, cuando el Parhelia de 22° es conspicuo.

La explicación de este halo y de muchos otros fue dada por primera vez en 1845 por Bravais.

Arco Circumhorizontal

 

A veces se ve paralelo al horizonte y cerca de 46° bajo el Sol un arco colorido, rojo en su parte superior y de 90° de extensión. Este arco se debe a que los rayos entran por una de las caras laterales y sale por la parte interior del cristal. Este cristal, que se encuentra girando, formará el Arco Circumhorizontal.

Este arco sólo se puede ver cuando el Sol se encuentra a alturas mayores a los 58° sobre el horizonte. Por lo tanto, se ven más comúnmente en latitudes bajas, aunque se han visto al norte de los Estados Unidos y el sur del Japón y Europa.

Este arco, al igual que el Circumcenital, posee una vívida coloración.

Arcos Supralaterales e Infralaterales

Al igual que los cristales planos, orientados con sus lados verticalmente, producen el Arco Circumcenital cuando la altura del Sol es de 0° a 32° 12’, los cristales planos, orientados con sus lados horizontalmente y colocados a una distancia solar de 90° a 57° 48’ o de 0° a 32° 12’, producen un arco colorido –rojo cerca del Sol– sobre un punto directriz como centro. Como existen dos de tales puntos, correspondientes a cada distancia solar, uno a la derecha y el otro a la izquierda de la vertical solar, entonces los arcos formados de esta manera se sitúan simétricamente con respecto a su vertical. Además, cuando la distancia solar de los puntos directrices es de 67° 52’ o 22° 8’, el arco resultante es tangente al Halo de 46°.

A los arcos superiores se les conoce comúnmente como Arcos Supralaterales y a los inferiores como Arcos Infralaterales. El Arco Supralateral desaparece a elevaciones del Sol mayores a 32° 12’.

Halo de 90°

 

Ocasionalmente se ve un débil halo blanco que posee un radio angular de cerca de 90° y su origen involucra una combinación de reflexiones y refracciones en prismas hexagonales. Éste es el llamado halo de 90°, también conocido como Halo de Hevelius, quien fue el primero que lo reportó en 1662.

Para explicarlo se ha sugerido la presencia de cristales bipiramidales hexagonales dirigidos, cuyos lados piramidales tienen una inclinación de 24° 51’ respecto al eje longitudinal.

Se ha demostrado por análisis de rayos X, que los átomos de oxígeno de un cristal de hielo están arreglados en patrones hexagonales y espaciados de tal forma que la razón axial (longitudinal a lateral) es siempre de 1.62. Se puede demostrar –por leyes de cristalografía– que la razón de la altura del extremo piramidal de un cristal de hielo al radio interno de su base (un eje lateral) debe ser también de 1.62. De acuerdo con Humpreys, si multiplicamos esta razón por 4/3 obtendremos una pirámide cuyos lados tienen una inclinación de 24° 51’ respecto al eje longitudinal.

Parhelios de 46°

Debido a que los extremos planos de los prismas hexagonales y las caras de los cristales planos forman ángulos rectos con sus lados, ocurre una refracción para un ángulo de 90° similar a la que ocurre para ángulos de 60° que ya explicamos.

Halo Antisolar de 46°

La luz que ha sufrido refracción mínima, reflexión interna y que ha pasado por dos ángulos de 90°, produce los Halos Antisolares de 46°.

Halo Antisolar de 38°

La luz que ha sufrido una refracción mínima, una reflexión interna y que ha pasado por dos ángulos de 60°, formará un círculo de 38° 10’ de radio, sobre el Punto Antisolar.

Arcos de Kern

Es un arco que se ve al lado opuesto del Arco Circumcenital y simultáneamente con él. Fue Kern quien lo reportó por vez primera en 1895. Junto a estos dos arcos algunas veces se forma un círculo completo colorido.

Halos de radio inusual

Se han reportado varios halos de radio poco común. Se ha medido el radio de seis de estos halos y se ha encontrado que es de aproximadamente 8° (con teodolito); 17° (método de mesa plana y teodolito); 19° (método de mesa plana); 24° 37’ (teodolito).

Los radios reportados son: 8°, 9°, 17°, 18°, 19°, 24° 37’, 23°, 30°, 32°, 35°, 120° y 180°. De acuerdo con Humpreys, estos halos se deben a los cristales piramidales orientados al azar.

E. C. W. Goldie, G. F. Meaden y R. White analizaron una serie de reportes de halos concéntricos vistos el 14 de abril de 1974. En esa ocasión se vieron seis de tales halos en Easter Sunday, Inglaterra. Tricker proporciona una fotografía de ese fenómeno.

No es posible explicar estos halos con la presencia de cristales hexagonales comunes y corrientes. Por lo tanto se supone la existencia de cristales hexagonales con extremos piramidales. Dependiendo del ángulo de entrada se pueden explicar cualesquiera tamaños de halos.

Halos secundarios

 

Cada mancha brillante de los halos primarios, especialmente los puntos superiores e inferiores del Halo de 22°, son fuente de Halos Secundarios. Estos son difíciles de ver.

Halos Singulares

Son diferentes a todos los descritos y se deben a cristales de hielo poco convencionales.

Halos Horizontales Superficiales

Una distribución moderadamente densa de cristales de hielo sobre una superficie puede producir halos sobre ella en aquellas direcciones en las cuales aparecerían en el cielo si los cristales se encontraran en la atmósfera.

Halos Complejos

En condiciones atmosféricas inusitadas, los halos pueden ser de una complejidad asombrosa. Además de los dos halos principales (22° y 46°) pueden aparecer varios anillos concéntricos, junto con arcos luminosos, tangentes a los halos como trazados con compás.

OVNIS Y FENÓMENOS DE REFRACCIÓN 

Resulta claro que existe una gran ignorancia en torno a estos fenómenos. Pocas personas los saben reconocer, y muchos ni siquiera han oído hablar de ellos. Debido a esto varios autores han cometido errores imperdonables, como por ejemplo el ufólogo francés Jimmy Guieu quien escribió:

“El parahelio se produce por un fenómeno de reflexión de los rayos solares en los fragmentos cristalizados en la atmósfera, se forma a veces por una y otra parte del Sol, una mancha luminosa coloreada”.

La presencia de colores, como hemos dicho, indica que el mecanismo de formación es el de la refracción y no el de reflexión.

 

Por su parte Lawrence J. Tacker dice lo siguiente:

“Los halos ocurren cuando la luz solar o lunar pasa a través de delgadas capas de nubes de hielo, provocando varios círculos o arcos de luz. El halo más común es el de 22°, cuyo diámetro angular es de aproximadamente medio grado. Los halos son por lo regular blancos, pero pueden también existir los rojos en el centro con amarillo en la periferia”.

El doctor Donald Menzel encontró que entre los pilotos comerciales y militares, sólo uno de cada cinco conocía lo que era un Parhelia y dos de tres generales de la Fuerza Aérea Americana estaban familiarizados con el fenómeno.

Los Parhelia parecen discos metálicos. Desde tierra aparentan inmovilidad, pero vistos desde un avión en movimiento parecen desplazarse rápidamente, siguiendo al avión si éste se aleja o alejándose de él si éste trata de darles alcance. Parece que se mueven bajo control inteligente. Este efecto se puede ver también en tierra, aunque menos marcado. Al parecer eso es lo que trata de indicarnos Ezequiel cuando escribe:

“Cuando andaban, hacia los cuatro frentes andaban; no se volvían cuando andaban, sino que al lugar adonde se volvía la primera, en pos de ella iban…Cuando se paraban ellos, se paraban ellas, y cuando ellos se alzaban, se alzaban con ellos…”.

Varios autores han encontrado una probable relación entre los halos y algunos fenómenos reportados como OVNIS. Allan Hendry indica que al menos un reporte de los que llegaron a sus manos era una confusión con un parhelia o falso sol. No es difícil que existan estas confusiones ya que la capa de cristales que los produce suele ser invisible para el observador. Además, si éste sólo avista los arcos o fragmentos de los anillos, le parecerá que tienen forma de platillos.

 

El problema se complica debido a que en la atmósfera no sólo se dan fenómenos de refracción, sino también de reflexión, dispersión y difracción, pero esto es tema de otro artículo.

REFERENCIAS

-Besson, Louis. “Concerning haloes of abnormal Radii”. “Journal of the optical Society of America”. Vol. 51. 1923. Pág. 254.
-Dietze, Gerhard. “Einführung in die Optik der Atmosphaere”. “Akademische Verlagsgesellschaft”. Leipzig. 1957.
-Greenler, Robert. “Rainbows, Halos, and Glories”. Cambridge University Press. Cambridge. 1980.
-Hastings, C. “A General Theory of Halos”. “Monthly Weather Review”. Vol. 48. 1920. Pág. 322.
-Humphreys, William. “Physics of the Air”. Dover. Nueva York. 1964.
-Knight, C. & Knight, N. “Snow Crystals”. “Scientific American”. Vol. 228. 1973. Pág. 100.
-LaChapelle, Edward. “Field Guide to Snow Crystal”. University of Washington Press. Seattle. 1969.
-Minnaert, Marcel. “The Nature of Light and Colour in the Open Air”. Dover. Nueva York. 1954.
-Tricker, R. “Introduction to Meteorological Optics”. “American Elsevier”. Nueva York. 1970.
-Wegener, Alfred. “Theorie der Haupthalos”. “Archiv der Deutschen Seewarte”. Vol. 43. No. 2. 1926.

FUENTE:

http://www.anomalia.org/perspectivas/ci/refraccion.htm

 

La visión de Ezequiel.

Johannes Hevelius.
 
 


Halo de Hevelius.
 


Johann Tobias Lowitz.



Ilustración de 1493 en la que podemos apreciar dos falsas lunas y dos falsos soles. De Hartmann Schedel.
 

 


Una lanza en el cielo de 1503. Con toda seguridad se trató de un Arco Circumhorizontal.
 


Grabado de 1541 en el que podemos apreciar un halo complejo. Mathias Brotbeihel.
 


Falsos soles y halos vistos en 1551. Stefan Hamer.
Falsos Soles vistos en Alemania en 1554. Thiebold Berger.
 



Cristales.
 


Halo de 22° visto en Nürenberg en 1556. Hans Glaser.
 


Según los adventistas, este fenómeno visto en 1556 ya estaba predicho en el evangelio de San Lucas. Gabriel Schnelbolz.
 



Halo de 22°: la danza del Sol. Los cristales de hielo hacen que el Sol parezca que está girando.
 



Halo de 22°. Halo solar visto desde un avión. Los tres puntos de la izquierda son reflejos en la cabina, no OVNIS triangulares.
 


Halo de 22° en Canadá.
 







Fotos de Parhelios de 22° o Falsos Soles.
 


Paraselene.
 


Arco tangente.
 


Foto de un Arco Tangente Superior del Halo de 22º.
 


William Edward Parry.
 


Dibujo de Parry y gráfica computarizada.


Tipos de arcos.
 

 



Fotos de Halos de 46°.
 




Fotos de Arcos Circumcenitales.
 


Arco Circumhorizontal.
 


Arco Supralateral.
 


Arco Infralateral.
 


Conradus Lycosthenes, en su Prodigiorum ac osterum chronico, muestra este halo complejo visto hacia 1557.
 


Warhaffte Zeychen und Zeyttung so zu Rottenburg ob Tauber. 1561. Georg Merckel.
 


Michael Moser dibujó así el Falso Sol observado en Nürenberg el 5 de marzo de 1561.
 


Sobre el cielo de Estrasburgo se vieron estos Falsos Soles el 13 de marzo de 1563. Thiebold Berger.
 


Adam Ursinos pintó así el meteoro solar visto en 1568.
 


Arco cimcumcenital.
 


Arco circumhorizontal.
 


Arco de Parry.
 


Arco tangente inferior.
 


Círculo parhélico.
 


Cruz.
 


Halo.
 


Halo circunscrito.
 


Halo lunar.
 



 

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    looks fine but when opening in Internet Explorer, it has some overlapping issues.
    I merely wanted to provide you with a quick heads up!

    Other than that, fantastic site!

  2. Hello there! I could have sworn I’ve been to this blog before but after checking through some of the post I realized it’s new to me.
    Anyways, I’m definitely glad I found it and I’ll be bookmarking and checking back often!

  3. I needed to thank you for this fantastic read!
    ! I certainly loved every little bit of it. I have you saved as a favorite to look at new stuff you
    post…

  4. Oh my goodness! Amazing article dude! Thanks, However I
    am experiencing difficulties with your RSS. I don’t understand why I am unable to subscribe to it. Is there anyone else having similar RSS problems? Anyone who knows the solution will you kindly respond? Thanx!!

  5. Insurance is something that distributes risk; mankind has always spread risk such as to hunt
    in teams for safety as only one inside the team may get gored to death.
    If you do, and you ever find yourself needing to claim, you may not receive enough compensation so as to be able to cover the cost
    of damages. But as a wise person once told me,
    common sense is not so common.

  6. Like a fast, easy portal for research and purchases,
    the Web makes comparing auto insurance quotes easy. On 8 March 2002 new laws came into force in the UK
    implementing an EU directive on electronic signatures.

    Typing “cheap car insurance quotes” in any search engine will give you what you
    need.

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